Un viaje de fe, historia y devoción en el corazón de Antioquia.
Comenzar PeregrinaciónOh Reina de las Misericordias, Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, heme aquí postrado a vuestros pies santísimos. Vengo lleno de confianza a implorar vuestra gran misericordia para el remedio de mis muchas y grandes necesidades de alma y cuerpo.
Acordaos, benditísima Señora, del Hijo Santísimo que llevasteis por nueve meses en vuestras purísimas entrañas, recostasteis en las pajas del pesebre, alimentasteis con vuestra leche virginal y reclinasteis en vuestro regazo. Acordaos de las tiernas caricias que durante su infancia le prodigasteis y del poder que como madre tuvisteis sobre su corazón divino.
Acordaos de vuestros dolores y angustias durante su santísima pasión y de vuestros sufrimientos infinitos al pie de la cruz. Acordaos de que nos fuisteis dada por Madre por vuestro Hijo moribundo; Acordaos de vuestros dolores indecibles, cuando le tuvisteis ya muerto en vuestros brazos maternales.
Acordaos de las lágrimas que vertisteis al dejarlo bajo la losa del sepulcro y regresar sola sin vuestro Jesús, envuelta en la nube triste de vuestra amarga soledad. Acordaos de vuestra infinita alegría al verle el día de la resurrección, triunfante y glorioso y de la felicidad de que disfrutáis ahora en el cielo como Reina sentada a su derecha.
Acordaos, en fin, Señora, de que sois Madre y Madre de misericordia, escuchad benigna mis súplicas y concededme, os lo suplico, la gracia que vengo a implorar rendido a vuestras plantas benditas, oh Señora, oh Reina, oh Madre de las Misericordias. Amén.
Retazos visuales de fe, contemplación y paz espiritual.
Recorramos la historia de devoción paso a paso.
"Una necesidad de recuerdo se convirtió en semilla de fe."
En julio de 1919, con ocasión de la Solemne Coronación canónica de la Imagen de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, se celebró un congreso Mariano Nacional. El Ilustrísimo Señor Maximiliano Crespo Rivera, obispo de Santa Rosa de Osos, viendo la necesidad de que quedara un recuerdo de dicho acontecimiento, solicitó la creación de la imagen al escultor donmatieño Álvaro Carvajal.
La imagen resultó artística, hermosa y original. Desde aquella fecha, se convirtió en lugar de constante oración y sitio de peregrinación para venerar a la entonces llamada "Virgen Blanca" o "Virgen del Seminario".
"No se veía sola la imagen ni un solo instante."
Según la tradición, una mujer distinguidísima de la ciudadanía santarrosana, sufría de una enfermedad que la aquejaba desde hacía tiempo. Asistía piadosa a las oraciones frente a la imagen, y al fin recuperó la salud en el mismo lugar. Este favor se conoció por todos los poblados, acarreando romerías masivas.
El sacerdote eudista José Tressel empezó a difundir con oraciones el culto. Para finalizar la segunda década del siglo XIX, la devoción ya era conocida en casi todos los pueblos de Antioquia.
"Madre Amabilísima de Cristo..."
Fue el obispo Miguel Ángel Builes su principal promotor, quien oficializó el culto público el 8 de septiembre de 1931. Mediante un concurso masivo, se dio como resultado la advocación que hoy amamos: Nuestra Señora de las Misericordias.
"...que Ella derrame sus bendiciones sobre todos aquellos que la invoquen..."
- Monseñor Builes, 1931
Elevemos nuestros corazones mediante la música.
Enciende una vela en tu corazón y deja tu intención a los pies de la Madre.
Toca la vela para encenderla como símbolo de tu plegaria.
Vela apagada
Quedará depositada en este santuario virtual.
"Madre, te damos gracias por el milagro de sanación que nos abrió el camino para confiar en tu misericordia."
- Testimonio Histórico
"Te pido por la paz de Colombia, por nuestros campos y por las vocaciones."
- Comunidad Diocesana
Profundiza en la historia con este documental adicional.
"Si ha habido jamás un título... con el que el pueblo Cristiano haya invocado a María... tal es sin duda... Madre de las Misericordias"
- Papa Pablo VI
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Certificado de Peregrinación
Otorgado con fe y gratitud a:
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Día, Mes Año